miércoles, 30 de septiembre de 2020

Características ideales del tutor en nuestra realidad.

 Por: L.N. Elvia Karina Mendoza Rodríguez

En México, nuestro país, podemos percatarnos fácilmente del contexto que cobija a la educación, desde el nivel básico hasta el superior encontramos un declive en la calidad educativa, pues en su mayoría la educación es un tema de choque político más que de docentes frente a un aula. 

De acuerdo con Ledesma (2019) "...tenemos hoy en día serios problemas que pueden analizarse desde un nivel pedagógico, los estudiantes son analfabetas funcionales, pueden leer pero en su mayoría no hay comprensión de ningún tipo; arrastran serios problemas o rezago en matemáticas, así como habilidades del razonamiento; el contexto es que son una serie de obstáculos en el aprendizaje que acarrean desde la primaria, secundaria, se evidencian en el bachillerato y tristemente llegan así en el mejor de los casos a las universidades públicas o privadas de nuestro país, de las últimas lucran como negocio al no incluir un examen de admisión en ciertos casos". Claramente, los tutores podemos percatarnos de esta triste realidad en el estudiante, pues sin duda, estos aspectos repercuten no únicamente en el ámbito académico, si no también en aspectos profesionales y personales, que se denotan en la edad adulta.

Y lo más crudo, es que no se trata de una situación actual, si no de un problema que hemos arrastrado por años. Pongamos las cifras sobre la mesa –las cuales son medibles desde que comenzaron a existir instrumentos de evaluación global–, de acuerdo con los datos del Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos (PISA por sus siglas en inglés), la cual de hecho se aplica en nuestro país desde el año 2000, y que lleva ya siete emisiones, hace notar en sus informes que cerca de la mitad de nuestros estudiantes no tienen las habilidades mínimas de comprensión, lectura o no son capaces de resolver problemas matemáticos básicos, y no se diga el problema que nos ocurre en ciencias; ubicando siempre a México dentro de los últimos lugares entre los países de la OCDE y de los países que participan en la prueba PISA –que se aplica cada tres años–, cuyo objetivo es determinar en qué medida estudiantes de entre 15 y 16 años que han cursado educación básica han adquirido conocimiento y habilidades relevantes (Marquéz, 2017). Sin embargo, existen autores que nos brindan un poquito de aliento, como Martínez-Rizo (2017), quien afirma "...nuestros resultados en PISA son comparables a los de países con contextos socioeconómicos y culturales semejantes, o que se requerirá aproximadamente una década para percibir mejoras a partir de las decisiones que se tomen ahora...", el cual más que un aliento, desde mi perspectiva es un conformismo. 

Aunque claro, no únicamente es factible evaluar el desempeño de los estudiantes, también podemos ponderar el estado de las instalaciones escolares, la cobertura de los servicios y otros indicadores como el seguimiento tutorial que se debería brindar a los estudiantes, especialmente consideraría esencial es nivel medio superior y superior.

Tal vez algunos aspectos no se encuentra en nuestras manos mejorar, sin embargo, actualmente al docente también se le asigna la función tutorial, y sin duda alguna, el hecho de realizar dicha función con determinación y dedicación, permitiría incidir positivamente en aspectos relacionados al desempeño de los estudiantes, que sin duda repercutirán a nivel personal.

Hoy en día, tenemos al frente un reto más, actualmente, la innovación y las nuevas tecnologías exigen un elevado nivel de formación y desarrollo de habilidades, y las organizaciones educativas no pueden permanecer al margen; están obligadas a conocer, cultivar y utilizar las tecnologías (Vélez, 2015), por lo que también se vuelven parte de la labor del tutor.

Todo lo anterior, sirve de parte-aguas, para abundar sobre las características ideales del tutor para transformar positivamente el contexto (individual), pero es importante mencionar que, aunque la tutoría es contemplada en un sinfín de programas educativos, especialmente en nivel medio superior y superior, no se ejerce como debería, simplemente queda plasmada en el papel curricular, por lo tanto, no se tienen claras las características y funciones del tutor.

Cabe resaltar que, el tutor es la persona capacitada y con cualidades ético, morales y espirituales capaz de sintonizar con los estudiantes, acompañarlos y guiarlos hacia el desarrollo integral para que fortalezcan su vida personal y social futura. El tutor, debe conocer cabal y extensamente la filosofía y el modelo educativo, y sobretodo mostrar un evidente compromiso con la labor tutorial.

Por lo tanto, las características que debe poseer el tutor son el ser una persona con capacidad, expertes y dominio del proceso de tutoría, capacidad para reconocer el trabajo y esfuerzo del tutorado, confidencialidad de la información manejada con el tutorado, respeto en los límites que establezca el tutorado, disponibilidad para actualizarse, conocimiento del proceso enseñanza - aprendizaje, capacidad de escucha, habilidades de comunicación escrita, capacidad de empatía, capacidad de aceptación/comprensión, cordialidad y amabilidad, autenticidad y honradez, accesibilidad permanente, sentido de identidad, objetividad, positividad y flexibilidad.

En nuestro contexto actual, el momento educativo que estamos viviendo en pleno 2020, es vital destacar dos de las características anteriores: las habilidades de comunicación escrita, pues cuando se escribe un correo, se participa en un chat o se interviene en un foro se pierde la comunicación no verbal que de cierta manera nos ayuda a interpretar o captar el significado de los mensajes, que además al ser asíncrona, perdemos las posibilidades de hacer aclaraciones al receptor en el momento en que recibe el mensaje; así como la flexibilidad, la cual es esa capacidad de adaptarse a las necesidades y circunstancias de cada estudiante y de negociar ciertos aspectos, a veces la podemos interpretar como un “ceder” para evitar conflictos, pero para nada significa dejarse llevar y ser condescendientes con todo y con todos. Lo anterior es importante, pues hoy en día vivimos en una educación 100% digital.

Nadie, o casi nadie, ha recibido preparación para ser tutor, pero es esencial una formación al menos básica en lo pedagógico que posibilite el análisis, planificación e intervención en el ámbito académico. 

Finalmente, podemos darnos cuenta, que nuestra formación como tutores es sumamente importante y extensa, pues con ello podemos incidir en el contexto actual de la educación de los estudiantes, nuestra misión es que ellos logren su formación integral, por lo tanto invito a seguirnos preparando de forma actitudinal, teórico - científica, en recursos y para la investigación.

REFERENCIAS:

  1. INTEF. (s.f.). Cualidades comunicativas del tutor. http://formacion.intef.es/pluginfile.php/105746/mod_imscp/content/1/cualidades_comunicativas_del_tutor.html
  2. Ledesma, G. (4 de octubre de 2019). La cruda realidad de la educación en México. https://laopinion.de/2019/10/04/la-cruda-realidad-de-la-educacion-en-mexico/
  3. Martínez-Rízo, F. (1 de marzo de 2017). "¿Hay realmente una catástrofe educativa en México?", Nexos. Blog de Educación. http://educacion.nexos.com.mx/?p=477
  4. Marquéz, A. (2017). A 15 años de PISA: resultados y polémicas. Perfiles educativos, 39 (156). ISSN 0185-2698.
  5. Méndez, H. Tesoro, R. & Tiranti, F. (2006). El rol del tutor como puente entre la familia y la escuela. Argentina: Lumen SRL.
  6. Vélez, S. A. (2015). Una semblanza de la realidad educativa actual en México. http://iappuebla.edu.mx/realidad-educativa-actual-mexico/

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